La historia oculta del TITANIC

El relato oficial de este celebre y popular acontecimiento en la historia de la humanidad es bien conocido por cualquiera, puesto que se han encargado tanto Hollywood como los medios masivos de comunicación de dar una versión bastante simple, que se podría catalogar como un insulto a la inteligencia.
En las próximas lineas, intentaremos analizar los aspectos oscuros del hundimiento del Titanic de la manera más objetiva posible teniendo en cuenta la gran variedad de “casualidades” que hacen entrever una trama oculta o, como mínimo sospechosa, caldo de cultivo para diferentes teorías conspirativas.

El barco

Aunque el Titanic se presumía como un buque indestructible, hay algunas investigaciones catalogadas como serias, cuestión con numerosas dudas, que achacan a la mala calidad del acero como motivo principal de la rotura del casco.
Es posible que sea cierto, lo que no argumentan estas investigaciones es que, según la comprobación al examinar los restos, la deformación del acero del casco tenia la dirección de dentro hacia afuera, lo cual existe una posibilidad que hubiera una explosión desde el interior del barco, probablemente al mismo momento de la colisión con el famosísimo iceberg para evitar sospechas de los posibles sobrevivientes.
La verdad es que el barco estaba mal diseñado, quizá no solo por el acero, sino también por la poca cantidad de botes salvavidas que no alcanzaba para salvar a todos los pasajeros.
Otro hecho difícilmente comprensible es el que ocurrió con el plan de salvamento, en el que se soltaron los primeros botes salvavidas con mucho retraso y con poca ocupación. Como ejemplo podríamos citar que, el primer bote, fue arriado con 12 personas cuando la capacidad máxima era de 40.
Podría atribuirse la responsabilidad de este hecho al capitán E.J. Smith, que se mostró temeroso e indeciso, cosa extraña en él debido a su gran experiencia profesional y su verteterania. Pero esto no fue lo más extraño en el comportamiento del capitán, ya que ordenó cambiar el rumbo marcado anteriormente por otro en el cual se sabía que podrían encontrarse con algún iceberg, llevando el buque al máximo de su velocidad.

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/que-provoco-desastre-titanic_11390/1

Por si acaso no llegaba al cupo mínimo de “errores” posibles (ironía), también rechazó el emplazamiento de equipos de guardia adicionales para divisar icebergs.
Otra circunstancia a tener en cuenta es que todos los prismáticos de largo alcance para los vigías desaparecieron al iniciarse el viaje.

                                            El rescate llegó tarde

Las casualidades no dejaban de producirse en aquel fatídico 14 de abril de 1912, donde murieron 1500 víctimas que, en mi opinión, podrían haberse evitado en su gran mayoría si se hubiera reaccionado con un mínimo de cordura pues no se emitieron, hasta 45 minutos después de la supuesta colisión, las señales de socorro.
Encima, los dos barcos que se encontraban en la zona, el Carpathia y el Californian, no acudieron con suficiente rapidez al rescate de los pasajeros debido a diferentes y confusas razones. Por lo visto, no supieron interpretar bien ni la señales luminosas ni las de radiotelegrafía contribuyendo al cumulo de despropósitos acontecidos en aquella noche oscura en el Atlantico norte.

https://historiegeek.wordpress.com/2014/01/07/de-eerste-reis/ 

                                     La sombra de la duda

Todas estas “casualidades” ponen en entredicho la versión oficial dejando libertad a multitud de teorías sumamente extrañas, como la de una supuesta maldición de una momia egipcia que viajaba en el interior del navío, en mi opinión con poca credibilidad.
Pero hay otras, con algo más de condimento, que experimentan la posibilidad de una historia, extraída del libro “El naufragio del Titán” de Morgan Robertson (1898), en el que haya una posible conspiración, pues coinciden diferentes características en las historias como que ocurrió en el mes de abril, en el atlántico norte, a la misma velocidad y con la misma medida de eslora. Y es que tampoco sería muy descabellado hablar de conspiración puesto que en esa supuesta catástrofe murieron personajes importantes de la política estadounidense como John Astor, Benjamin Guggenheim o Isidor Strauss, que se oponían a la creación del banco de la Reserva federal, un banco privado que, con el tiempo, a llegado a ser el encargado de la impresión de la moneda y fue puesto en marcha un año después del hundimiento del Titanic.
También hay que tener en cuenta que en ese viaje tenia que haber zarpado un importante y conocido banquero, J.P. Morgan, dueño a la vez de la compañía White Star propietaria del buque, que anulo el viaje en el último momento por motivos desconocidos. Podríamos suponer que estaba al tanto de la situación o le avisaron en el último momento. 

     

                                     La sombra de la duda

Todas estas “casualidades” ponen en entredicho la versión oficial dejando libertad a multitud de teorías sumamente extrañas, como la de una supuesta maldición de una momia egipcia que viajaba en el interior del navío, en mi opinión con poca credibilidad.
Pero hay otras, con algo más de condimento, que experimentan la posibilidad de una historia, extraída del libro “El naufragio del Titán” de Morgan Robertson (1898), en el que haya una posible conspiración, pues coinciden diferentes características en las historias como que ocurrió en el mes de abril, en el atlántico norte, a la misma velocidad y con la misma medida de eslora. Y es que tampoco sería muy descabellado hablar de conspiración puesto que en esa supuesta catástrofe murieron personajes importantes de la política estadounidense como John Astor, Benjamin Guggenheim o Isidor Strauss, que se oponían a la creación del banco de la Reserva federal, un banco privado que, con el tiempo, a llegado a ser el encargado de la impresión de la moneda y fue puesto en marcha un año después del hundimiento del Titanic.
También hay que tener en cuenta que en ese viaje tenia que haber zarpado un importante y conocido banquero, J.P. Morgan, dueño a la vez de la compañía White Star propietaria del buque, que anulo el viaje en el último momento por motivos desconocidos. Podríamos suponer que estaba al tanto de la situación o le avisaron en el último momento. 

                                                Conclusión

Sea lo que fuere, existen numerosas circunstancias que nos llevan a sospechar que el hundimiento del Titanic no fue un hecho fortuito o casual ya que existían motivos suficientes para cometer este crimen disfrazado de tragedia, independientemente de las teorías que cualquiera quiera creer, los hechos hablan por si solos.
Lo que probablemente sea difícil de averiguar es quién o quiénes fueron los autores de esta masacre, solo expongo los hechos y mi humilde opinión para que sea el lector quien saque sus propias conclusiones.



Bibliografia:
Los amos de la guerra- Xavier Barlett Parceller

http://nostromo-a-tierra.blogspot.com/2012/01/el-atentado-del-titanic.html

The riddle of Titanic- Robin Gardiner

http://www.rafaelcastillejo.com/titanic.html

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